VIEJA SOSPECHA

Vieja Sospecha es un espacio de poesía y reflexión que considera al ejercicio de la duda como herramienta fundamental para recuperar el asombro.

Surgimos como respuesta alternativa a las certidumbres convertidas en ideas fijas, en acciones mecánicas

Creemos que la duda nos permite suscitar la suspensión de los hábitos de aceptación o rechazo automatizados, ampliando nuestra visión del mundo y de nosotros mismos.

martes, 24 de enero de 2012

CONSIDERACIONES SOBRE EL LÍMITE

Este texto puede ser leído porque tiene límites.
Si éste texto no tuviera límites, usted no existiría, porque él, ocuparía toda la realidad.
Para que algo exista, lo que aparece, debe estar limitado.
En el caso de que éste texto ocupara toda la realidad,
tampoco él existiría como algo.

El límite es, entonces, el recurso esencial de la vida para existir.
Todo lo que aparece está concluido,
lo verdaderamente fascinante es que, justamente, su cese, su agotamiento y muerte, le dan vida.
Antes de su terminación no existía.

Lo que nostros llamamos obstáculo, estorbo, molestia, freno, dificultad,
es en realidad el límite que la vida se impone a si misma para existir.

El límite, en sí mismo, no puede ser visto porque él no es la cosa que aparece.
Sin embargo, y paradójicamente, sin ese límite, la cosa que aparece no és.
Todo lo que vemos, todo lo imaginable, todo aquello sobre lo que podemos decir algo,
tiene la posibilidad de aparecer, y en realidad aparece, porque está limitado.
Sólo podemos hablar de lo acabado.

El límite se convierte, entonces, en la condición primordial par que las cosas emerjan,
para que podamos apreciarlas y valorarlas.
El límite es el medio, el procedimiento, la práctica, el modo, la manera,
el recurso esencial de la vida para mostrarse y, al mismo tiempo,
el resultado, la consecuencia, el fruto y su trascendencia.

Qué es eso
que no aparece y que, sin embargo, permite que todo aparezca?
Eso que no aparece y que permite que todo aparezca,
no ha ingresado a la existencia, o sea, no tiene medida,
es inconmensurable.

Una cosa termina donde comienza la otra.
Las cosas se extienden hasta que se interrumpen por la aparición de otra cosa
que uno percibe como limitación, como freno, como interrupción, como obstáculo.
Yo termino donde lo otro se inicia.
Pero lo otro, que yo experimento como lo adverso, como el obstáculo, me define.
Yo me pierdo en el límite de mi mismo y en ese límite me encuentro.
Es imposible ser algo sin dimensiones.
Imaginar un ser sin condiciones es como concebir una palabra sin letras.
La palabra no es las letras que la definen como tal, sin embargo,
la misma no puede ser demostrada sin ellas.

El sujeto existe, justamente, porque está sujeto a las condiciones que lo hacen surgir.
Lo que observamos es que estas condiciones no son diferentes del sujeto.
Son su propio cumplimiento, su propia satisfacción.
El sujeto y el objeto, el yo y lo otro,
son condiciones que existen solamente en las dimensiones.
El sendero que los separa les da existencia, les da ser.
Podríamos decir que son gracias a quello que, aparentemente, los separa.
Esta extensión del punto original, posibilita mágicamente que,
aquello que no puede aparecer, aparezca.

No se puede concebir la existencia de algo sin límites.
Al tener límites, aquello que aparece, tiene tamaño, capacidad, posición, riqueza, cuerpo.
Es un hecho.
Lo fantástico es que aquello que aparece limitado,
se encuentra en absoluta libertad!
Eso, que no podemos ver, aparece en el mundo tridimensional,
por obra y gracia de la limitación.

El límite es la cuña del vacío, el filo que hace emerger las formas,
el punto de encuentro de una realidad que, paradójicamente,
jamás estuvo separada.
Este punto de encuentro no tiene dimensión.
Es el centro mismo de toda realidad.
Es relación absoluta y verdadera porque es el origen y fin de todo lo existente.

Dicho punto es la intersección, la cruz, el encuentro de dos cosas inherentes.
Es la puerta, el paso, el espacio neutral.
El lugar de la no pertenencia, donde termina y comienza todo territorio.
El punto de encuentro es un lugar no dimensional.
Es una puerta por la que no se puede pasar conservando los cuerpos.
"Difícilmente entrarán en el Reino de Dios lo que tengan riquezas"
(San Marcos 9-23)
Esa puerta es el principio y el final de lo dimensional,
el alfa y el omega al mismo tiempo.
En ese espacio neutral no hay contienda porque no hay elección.
Es un espacio sin distancia.

Ese espacio indiferenciado e inconmensurable,
es el lugar de la bienaventuranza. 

ALLÍ,
(aunque no lo sepamos)
HEMOS ESTADO
SIEMPRE!.

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