LA DOCTRINA DEL CERO
En el inicio del Tao Te Ching (libro que recomiendo encarecidamente) Lao Tsé (su autor) menciona que la verdad no es nada. Por supuesto no está diciendo que la verdad no exista sino, simplemente, que no es un objeto.
No sólo lo menciona al principio, sino que lo repite a lo largo de toda la obra. De ahí que la Verdad no sea algo que pueda definirse con palabras.
El primer capítulo del Tao Te Ching señala la identidad y unión de la Verdad.
El segundo que todo tiene dos caras, y que ambas se complementan mutuamente.
El tercero continúa diciendo que, a pesar de que las cosas tengan dos caras, es importante tener, en la vida que nos taca vivir, una actitud madura.
Pasaré ahora a explicar en que consiste la doctrina del cero:
En la mayoría de los lugares de enseñanza hay una pizarra. Cuando un maestro enseña algo necesita escribir o dibujar en la misma para que el alumno entienda mejor lo que está tratando de explicar. Cuándo la pizarra está llena ¿Qué hace?, pues borra todo lo que hay en ella para poder utilizarla de nuevo. A esto llamamos doctrina del cero. Significa volver al silencio, al punto original, a la vacuidad, al cero. El cero no es positivo, pero tampoco negativo, el cero significa una nueva posibilidad.
Por ejemplo, cuando conducimos un auto podemos ponerlo en punto muerto. Desde ese punto seremos capaces de avanzar o de retroceder. Es un punto neutro, un punto de equilibrio, desde el cual es posible tomar una nueva decisión, un nuevo rumbo.
Cuando proponemos la doctrina del cero, nos referimos, entonces, a poder volver a un lugar no contaminado, a un espacio en dónde la mente permanezca inocente y clara.
Por ejemplo, cuando nos damos cuenta de que estamos experimentando pensamientos y emociones negativas producto de preconceptos sobre una situación o persona determinada, debemos intentar volver al lugar en dónde nuestra mente estaba antes de que dicho prejuicio se instalara en nosotros. Debemos aspirar al cambio. Toda actitud repetitiva o rígida impedirá la posibilidad de lograr una solución o superación del conflicto. ¿Cómo entender claramente si se escribe sobre una pizarra ya abarrotada de gráficos y palabras?...
La mayoría de los problemas surgen, y se agigantan, al no poder mirar sin ideas preconcebidas.
Puesto que las cosas del mundo cambian, no hay razón para aferrarse a ninguna enseñanza, o tradición, por más que tenga dos o tres mil años. Sólo se deben seguir los principios atemporales que radican en éste regreso al punto fundacional.
La Verdad se encuentra en ese lugar “de nadie”, en ese punto original y no dimensional, en ese espacio neutral en dónde no hay contienda, porque no hay elección.
Ese lugar indiferenciado, ese regreso al cero, nos brinda la posibilidaad de acceder a algo nuevo.
Pintura: Auroral de Miguel Lo Coco
Próxima Entrega: Las enseñanzas de mi madre

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